La fricción como herramienta de diseño
Aumenta la fricción para los hábitos malos. Redúcela para los buenos. Es más simple que cualquier app de productividad.
La fricción es la resistencia entre tú y una acción. Puedes usarla estratégicamente.
- Hábito malo: aumenta la fricción. Borrar las apps de redes del teléfono en vez de silenciarlas. Desconectar el router a las 10pm. Dejar la consola guardada en el armario.
- Hábito bueno: reduce la fricción. Las pesas al lado de la cama. El libro abierto en la mesa. La botella de agua ya llena en el escritorio.
No pelees contra ti mismo. Diséñatelo imposible de fallar.
¿Qué rompe tu constancia? Encuentra tu punto de partida.
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